PIELES DE ANIMALES SILVESTRES

GESTIÓN DE LA POBLACIÓN

La naturaleza y las especies de fauna silvestre se encuentran en constante equilibrio.

Las poblaciones de fauna silvestre fluctúan naturalmente en todo momento recibiendo la influencia de varios factores tales como la abundancia de recursos alimenticios, la lluvia, el calor, la acción predatoria de otras especies, etc. Ocasionalmente este equilibrio se pierde y algunas especies entran en peligro. Para ello existen organismos gubernamentales y organizaciones internacionales de conservación que se ocupan de realizar un seguimiento de las poblaciones de fauna silvestre. Entre ellas se encuentran la Unión Internacional para Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) y World Wildlife Fund que pueden participar ayudando a proteger y regenerar estas especies. Los acuerdos internacionales como CITES y los grupos como TRAFFIC impiden que estas «especies en peligro» se comercialicen.

La IFF es un miembro con derecho a voto de la IUCN y apoya fervientemente a CITES y TRAFFIC. Es muy importante tener en cuenta que la industria peletera no comercializa los productos de las especies en peligro.

Cuando las poblaciones se encuentran en sano equilibrio y en cantidades numerosas, es posible e incluso beneficioso que se permita una captura bien administrada de estos animales. Además de los beneficios económicos y recreativos que obtienen los cazadores y captores, también ayudan a mantener las poblaciones en un nivel de equilibrio.

Del otro lado del equilibrio de la naturaleza, se encuentran especies con un alto nivel de superpoblación. Esto también puede ocurrir por distintas razones y provocar efectos devastadores en el medio ambiente como las poblaciones de bacalao frente a las costas de Canadá que están siendo perjudicadas por las focas, la nutria en Estados Unidos o la zarigüeya en Nueva Zelanda que representa una amenaza para la flora. Algunas especies también pueden ser una amenaza para el orden público. Por ejemplo, cada año, en los Países Bajos el gobierno ordena a cazadores profesionales la captura de 400.000 ratas almizcleras para evitar que estos animales provoquen daños en el sistema de diques.

La superpoblación es naturalmente insostenible y puede causar muchos problemas tales como la pelea por el territorio entre miembros de la misma especie, un aumento en la propagación de enfermedades (que puede afectar a otras especies) y el agotamiento de fuentes de alimentos que generalmente amenaza a las plantas en peligro.

En general, los gobiernos tienen pocas opciones para combatir estas situaciones y deben recurrir a profesionales para reducir la cantidad de estas especies problemáticas. Lamentablemente, esto puede ocasionar que se genere un gran desperdicio ya que se matan muchos animales y sus restos no se utilizan de manera correcta. No se realiza la extracción de pieles ni se utilizan otras partes de los animales, simplemente se descartan.

Las autoridades gubernamentales podrían utilizar, sin realizar gastos, los conocimientos sobre fauna silvestre y las habilidades que poseen los cazadores y captores, permitiendo y facilitando el desempeño de sus actividades. Existe una gran demanda de pieles silvestres por parte de muchos diseñadores y casas de moda de todo el mundo.

El uso de pieles tiene sentido desde el punto de vista medioambiental y económico, en cambio al desaprovechar algo tan hermoso se falta el respeto a los animales y al ambiente que lo crearon.

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